
Nunca nadie pudo descifrar su secreto, qué es lo que la hace ser. Miles de dudas y preguntas recorren esa cabeza, y miles de respuestas inesperadas surjen de ahí mismo.
La Euge es dueña y protectora de mis secretos, de los de cuando era pequeña y el mundo me enojaba. A veces, nos enojábamos juntas y nos abrazábamos hasta llorar. Otras veces, sólo reíamos hasta toser.
Quisiera alguna vez conocerte, saber qué te aqueja y te preocupa. Qué te pone así. Tan sensible. Tan frágil. Tan pequeña...
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